Comprender el conflicto entre el Estado Español y Cataluña

¿QUIERE USTED COMPRENDER EL CONFLICTO EN MARCHA
ENTRE
“EL REINO DE ESPAÑA”
Y
“LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE CATALUÑA”?
(o, más brevemente, entre el Estado Español y Cataluña)


Si Ud. es ajeno directamente a este conflicto, muy probablemente el enfoque que le propongo le va a sorprender y tal vez su primera reacción sea rechazarlo. Pero quizás le ayude a frenar este impulso inicial el que le diga que análoga respuesta negativa tienen –o tendrían, caso de oírlo- la gran mayoría de quienes están directamente implicados en el conflicto. Y a lo mejor también le anima a dedicar su atención a lo que le propongo el dato de que he tardado 70 años (que acabo de alcanzar) en darme cuenta de lo que, aquí y ahora, quiero compartir.

Mi propuesta para que pueda Ud. entender lo que está sucediendo es que lo sitúe dentro de una larga dinámica “vencedores-vencidos” o “conquistadores-conquistados” o “dominadores-dominados” u otras polaridades por el estilo… menos una que luego explico.

Esta dinámica “opresores-oprimidos” es la que, de manera profunda pero camuflada (no sólo para los que salen beneficiados por ella sino también para la mayoría de los perjudicados, y espero que más adelante se entienda el porqué), dura nada menos que exactamente 300 años (1714-2014) recién cumplidos el pasado 11 de setiembre. Y apunto que, además, esta dinámica tiene unos antecedentes centenarios –a precisar de cuántos siglos se trata- que dejo para otra ocasión. Pero no sin antes señalar que el contencioso, aunque de otra manera, viene de bastante más lejos que 1714: que sepa hasta ahora, el primer intento de anexión militar de Cataluña por parte de Castilla fue en 1356 pero fracasó (tras haber ya vencido –temporalmente- al Reino de Aragón y al Reino de Valencia); en 1482 el rey Fernando el Católico introdujo la Inquisición castellana en la Nación Catalana y poco después tuvo lugar en Valencia la quema de la Biblia traducida al catalán; la primera ley de censura encontrada es de 1502… y ésta, y las numerosas leyes contra el catalán que le siguieron, no fallaron… aunque tampoco triunfaron totalmente, pues la lengua catalana sigue viva, y el pueblo catalán sigue existiendo. Confío en que la presente ‘LA GOTA CATALANA’ le haga interesarse en otras posteriores…

Quizás para muchas personas resultaría de entrada más entendible que usase la expresión “dinámica colonizadores-colonizados”. Aunque esta terminología recoge e ilustra muy bien lo que aquí está ocurriendo de manera relativamente abierta desde hace tres siglos (y, como apuntaba, de manera encubierta desde hace cuatro, cinco o más siglos), no quiero utilizarla porque sería incorrecta y generaría confusión. De hecho, sólo hay una razón, aunque decisiva, que conduce, a quien quiera ser riguroso, a descartar hablar de “colonización con metrópoli en Madrid” y de “su colonia interior Cataluña”. Y, por cierto, es una razón que nada gusta a los vencedores, pues elimina su actual persistente propaganda falsificadora y memoricida (luego genocida) según la cual “Cataluña nunca existió como estado independiente” y “Cataluña nunca había sido tan libre ni había tenido tanto autogobierno como con la actual Constitución Española de 1978”. ¿Simple ignorancia o falsificación consciente y mal intencionada?

El hecho determinante aquí es que sólo podía hablarse rigurosamente de colonización cuando la nueva región ocupada era lo que entonces se denominaba terra nullius, expresión que indicaba que el territorio en cuestión era “tierra de nadie”, entendiendo por ello no que no hubiese habitantes indígenas sino que no pertenecía ya a alguno de los estados europeos de la época. Y como que el Principado de Cataluña no sólo era uno de los reinos europeos más antiguos sino que además había sido probablemente el reino de Europa más poderoso durante varios siglos (el primer imperio europeo moderno, precisamente “el imperio en el que nunca se ponía el sol”; lo desarrollaré en otro texto… pero puede ganarse tiempo visitando la web del Institut Nova Història http://inh.cat), Cataluña no podía ser colonizada. Luego no constituyeron un proceso de colonización la sangrienta guerra de 1713-14 (una vez terminada ya la Guerra de Sucesión a la Monarquía Hispánica, 1701-1713), con su correspondiente largo sitio de Barcelona, la traición por Felipe V de las capitulaciones acordadas, la ocupación y la anexión militares, y la subsiguiente brutal represión llevadas a cabo por el Reino de Castilla tras imponerse… gracias, sine qua non, al decisivo apoyo de las tropas del Reino de Francia.

Felipe V rompió vengativa y sanguinariamente los acuerdos pactados por el mariscal Berwick, bajo su palabra de honor, en la capitulación de Barcelona. Entre otros, los acuerdos incluían: amnistía a las tropas y a sus familias, indulto a numerosos jefes militares -incluido el general Moragas, cuya cabeza estuvo expuesta doce años-, respeto de las propiedades personales así como de las dignidades militares, respeto de la vida de los civiles, y compromiso de no saquear Barcelona. Felipe V, marginando a Berwick, ordenó que las tropas castellano-francesas “simplemente” implantasen la destructiva actuación del vencedor que busca la desaparición de su enemigo catalán porque durante siglos (casi mil años) había sido su gran rival, primero en la Península Ibérica y desde 1492 en el mundo. Pero los ocupantes castellanos no buscaron sólo la eliminación del Principado de Cataluña como estado independiente (cosa que lograron… hasta ahora) sino que intentaron que los catalanes desaparecieran, cuanto menos como pueblo diferente. La “parasitaria camarilla de Madrid” (p-cM en lo sucesivo) que usa en su beneficio el Estado Español (construido tras 1714 basándose, extendiendo e imponiendo la forma castellana de gobierno), convierte lo diferente en antagónico (cosa que nunca había hecho la forma catalana de gobierno), y busca destruirlo, sea eliminándolo, sea asimilándoselo. Pero las movilizaciones y los acontecimientos que están ocurriendo en Cataluña en los últimos años demuestran que no fue alcanzado este objetivo sencillamente genocida. Y en otro momento veremos que si la p-cM no lo ha logrado, no es porque no lo haya intentado persistentemente…

Volvamos a mi propuesta de clave interpretativa de lo que sucede. Decía que he tardado 70 años en encontrarla pues hasta hace pocos meses no me he ido dando cuenta de que tengo mentalidad de vencido o de conquistado o de sometido o de subyugado o de sojuzgado o de oprimido o de dominado… ya que no debo decir “colonizado”. Y ¿por qué he tardado tanto? He aquí una primera explicación, ampliable con más elementos o argumentos que se me haga llegar (¡gracias por adelantado, lector! No dudo de que los estudiosos/conocedores/actores de los procesos de descolonización tienen mucho a aportar…).

Es decisivo comprender que tras 300 largos años de una relación de poder como la que he apuntado, es lógico que ocurra lo que está sucediendo: que la inmensa mayoría tanto de dominadores como de dominados no son conscientes de dicha relación pues “desde siempre” han sido educados en ella y están “normalizados” por ella. Pero precisamente que no sean conscientes facilita que los vencedores actúen automáticamente como conquistadores, y que los vencidos actuemos maquinalmente como conquistados. El intenso proceso vital actualmente en marcha en Cataluña indica que las cosas están cambiando… incluso si la inmensa mayoría de quienes se movilizan no son conscientes de lo que señalo y que ofrezco como clave interpretativa. Una diferencia ahora es que los vencedores quieren seguir actuando como vencedores mientras que los vencidos quieren dejar de ser vencidos… aún sin ser plenamente sabedores de ello, pues, insisto, muchísimos catalanes –incluso independentistas- aún no se han dado cuenta de que tienen mentalidad de conquistado… como la he tenido yo hasta hace poco. Por esto necesito seguir entrenándome en dejarla de tener. No me sorprende que no resulte nada fácil conseguirlo. También en esto hay que ejercitarse. Hay muchísimo lastre que echar por la borda…

Por un lado, los vencedores llevan tres siglos ejerciendo el poder, con sus reglas de juego impuestas a sangre y fuego, con sus privilegios derivados, con su correspondiente represión en todos los campos contra los vencidos a fin de consolidar su dominio y de extraer sus prebendas, con su complejo y aplastante aparato de Estado Español construido paso a paso a partir de 1714 y que ha ido acumulando los medios de todo tipo necesarios para ejercer su dominio, con sus centros y organismos de formación de los cuadros dirigentes de los diferentes componentes de dicho aparato estatal (gubernamental, militar, administrativo, jurídico, fiscal, eclesiástico, educativo, bancario,…, todos ellos imbricados entre sí) y de su Gobierno, con sus hábitos interiorizados y sus tics compulsivos, con su característico “ordeno-y-mando”, con sus ya instintivas prácticas explotadoras y depredadoras, con su normal corrupción generalizada e impune, etc. Sucesivas generaciones de futuros dominadores han ido siendo conscientemente educadas y preparadas desde su infancia para dominar su patrimonial Estado Español.

Y por otro lado, los vencidos hemos sido sucesiva y repetidamente descabezados por arriba y diezmados por abajo –por ejemplo, matando o enviando a galeras uno de cada diez hombres designado por azar al ocupar las tropas castellanas un pueblo- y han visto desaparecer –bien por confinamiento, prisión, tortura y asesinato, bien por censura, destierro, expatriación y exilio- a sus mejores cerebros, a sus mejores corazones e incluso a sus mejores músculos. Y durante el mismo número de generaciones, los vencidos que quedamos sobre la tierra catalana fuimos paralelamente educados por los conquistadores-ocupantes en ver el mundo y el pasado tal como lo confeccionaron los vencedores (¡nuestra historia, no sólo falsificada sino usurpada y vuelta del revés!), en hablar –e incluso rezar- en la lengua de los triunfadores, en ser escolarizados (en el grado más exhaustivo que pudieron) exclusivamente en castellano,…, y en aceptar como normal lo que en realidad es una relación de supeditación absolutamente inaceptable pero soportada porque nos ha sido férreamente impuesta durante tanto tiempo.

Sólo un ejemplo: tan recientemente como el 27 de noviembre de 2011, Gregorio Peces-Barba Martínez (e.p.d.), uno de los siete “Padres de la Constitución Española de 1978” (nombrado por el PSOE), ante la movilización popular que estaba cuajando en Cataluña, se permitió afirmar en su conferencia en el “X Congreso Nacional de la Abogacía” celebrado en Cádiz (luego ante un amplio auditorio de juristas estadoespañoles), lo siguiente: “No soy pesimista; estaremos en mejores condiciones que en otras épocas. No sé cuántas veces hubo que bombardear Barcelona. (…) Creo que esta vez se resolverá sin necesidad de bombardear Barcelona”. (…) “los catalanes no deberían ser tan susceptibles a las bromas”. Resulta revelador de una mentalidad de conquistador… eso sí, de izquierdas (escribía Josep Pla que “Lo más parecido a un español de derechas es un español de izquierdas”). Pero quizás sea aún más significativo y más grave que, al término de la conferencia, la sala le “aplaudió muy fuertemente” aunque una veintena de abogados catalanes se habían marchado en señal de protesta al oír tamaña “broma”. Tras querer quitar hierro a la noticia que él mismo había generado y protagonizado, Peces-Barba se quejó de que La Vanguardia (diario de propietarios pro-monárquicos editado en Barcelona) la sacase en portada, y contrapuso el también significativo hecho de que los periódicos de Madrid no le habían dado tanta importancia (La Vanguardia, 27 y 28 de noviembre de 2011). Aquí sí que el paralelismo metrópoli-colonia me parece muy adecuado… Quizás pueda hablarse de un Síndrome de Estocolmo implementado desde 1714 a escala de un pueblo entero: el pueblo catalán. Un síndrome impuesto más sutilmente desde 1978. Tras 40 años (desde 1936) de durísima dictadura franquista, con la Constitución del 78 la prolongación del dominio adoptó el seductor disfraz democrático de (supuestas) libertades, de (supuesta) igualdad, de (supuesta) convivencia tranquila y feliz, de (supuesto) “respeto de los derechos individuales” (eso sí, “derechos individuales” sistemáticamente utilizados para negar los derechos nacionales, es decir, colectivos como pueblo catalán… y como otros pueblos), de (supuesta) “defensa de los derechos humanos”, de (supuesto) progreso, de (supuesto) bienestar, etc.

Pero es más difícil precisar quién ha ejercido la función de carcelero secular. Como he mencionado antes y explicaré en una futura “LA GOTA CATALANA”, finalmente este quién lo denomino la p-cM (que es una abreviación de “la endogámica camarilla político-funcionarial-usurero-jurídico-militar-eclesiástico-extractiva-depredadora que se ha ido concentrando y desarrollando parasitariamente en Madrid desde el siglo XVI y que controla y se beneficia del Estado Español que sostiene al ‘Reino de España’”). Recurro a esta expresión porque no quiero describir a los conquistadores como “españoles” ni como “castellanos” ni siquiera más restrictivamente como “madrileños”. Sería injusto, ya que las primeras víctimas de la paulatina concentración del poder en la (inconsciente pero significativamente) llamada “Villa y Corte de Madrid” fueron la mayoría de madrileños… y de castellanos… y de quienes hoy se consideran españoles, empezando cronológicamente por asturianos (de cuyo Reino fue parte el Condado de Castilla), leoneses (de cuyo Reino también a continuación fue parte el Condado de Castilla), etc. Sería importante lograr entre todos –bueno, entre quienes quieran, que supongo podrían llegar a ser la gran mayoría- aclarar, destapar, reconstruir, cómo el núcleo de la pequeña minoría que dominaba lo que era el Condado de Castilla se fue convirtiendo, lenta pero inexorable y cruelmente, en la p-cM que desde hace 300 años domina el Estado Español. Pero quiero sobre todo responsabilizar a la p-cM a pesar de que una grandísima parte de los “ciudadanos-súbditos del Reino de España” algo se benefician indirectamente de la tricentenaria condición de vencidos que sufrimos (y esto no es victimismo alguno sino lamentable realidad) los catalanes.

Considero que la persistencia de la mentalidad conquistadora es lo que explica, por ejemplo, tanto que la p-cM haya tardado varios años en empezar a darse cuenta de la masiva y alegre pero profunda movilización del pueblo catalán (y justo ahora comienza a intuir y temer su hondo alcance) como su reacción cerrada, “constitucionalista-de-una-Constitución-del-78-que-la-mayoría-del-propio-PP-no-votó”, catastrofista, autoritaria, amenazadora, prohibidora, etc.

A la p-cM le resulta sencillamente inconcebible que, a pesar de la política de genocidio que ha aplicado metódicamente durante siglos, el pueblo catalán muestre la fuerza y el vigor que exteriorizan sus enormes movilizaciones. Y aún más le sorprende que mayoritariamente afirme su deseo de decidir su futuro, y que muchos quieran votar “Sí-Sí” y ser de nuevo independientes. Y le desconcierta que aún en mayor porcentaje (luego sumándose también parte de los que votarán “Sí-No” o incluso “No”), los catalanes se comprometan en las encuestas a aceptar el resultado que la consulta arroje. Y la p-cM no puede –mientras no se vea obligada a ello- abrirse ni siquiera a la posibilidad de ofrecer algo que negociar ni a establecer un diálogo entre iguales. Por cierto, Sr. Rajoy, por ahora portavoz de los señorones de la p-cM: cuando afirma que “Yo ofrezco diálogo”, ¿en qué lengua tendría que tener lugar este hipotético diálogo? La única posible respuesta a esta pregunta ilustra los sombríos antecedentes de la hipotética escena.

La p-cM sabe, o cuanto menos intuye, que todo su poder y todos sus privilegios están siendo cuestionados por la enésima reactivación de “la cuestión catalana”, y que su Estado Español está en grave riesgo no sólo de rotura sino de desmembramiento.


ALGUNAS CONSECUENCIAS DE ESTE ENFOQUE. A PROFUNDIZAR


1.- PERSPECTIVAS A DESCARTAR

*Habría que dejar de hablar de “Secesión” o de “Separación” o de “Segregación”.

Cataluña no se va de la cárcel-Estad-español en la que fue encerrada hace tres siglos y en la que ha estado obligada a permanecer en contra de su voluntad, como demuestra claramente que (¡malvados que somos los catalanes!) hayamos obligado a que Barcelona tuviese que ser bombardeada cada 50 años. Y menos Cataluña “se marcha para vagar por el espacio sideral por los siglos de los siglos”, como auguró el ministro que más ha actuado públicamente en relación al “desafío catalán”, José Manuel García-Margallo, premonitoriamente titular del Ministerio de… ¡Asuntos Exteriores y Cooperación! Los que pronto se marcharán son aquellos que quieren perpetuar ilegalmente la ocupación y el dominio impuesto por la violencia hace 300 años, y que pretenden continuar beneficiándose de la situación que aquello generó. Sólo se quedarán en territorio catalán quienes decidan abandonar su mentalidad conquistadora y se sientan bien conviviendo con sus ex subyugados transformados en pares, en iguales. Y podemos ayudarnos mutuamente entre quienes también tenemos que reeducarnos, y así estemos dispuestos a demoler la mentalidad de conquistadores y de conquistados que unos y otros seguimos arrastrando…

*¿“Unionistas” o bien “Perpetuadores de la conquista (en realidad, genocidio)”?
Otra trampa utilizada es denominar “Unionistas” a quienes quieren prolongar el dominio de la p-cM sobre Cataluña. Claro, la expresión “Unionista” califica automáticamente al oponente como “Separatista”, y llena de emotividad la situación, cargando de bondad a “quienes queremos seguir juntos, como desde siempre hemos estado”, y de maldad a “quienes quieren romper la colaboración y la buena convivencia que nos caracterizan”. Conscientemente o no, ser “unionista” implica apoyar el mantenimiento de una tricentenaria situación de dominio, superioridad y privilegios por parte de la p-cM y sus beneficiarios, y de sometimiento, inferioridad y perjuicios de todo tipo (no sólo económico) por parte de Cataluña y quienes la habitan.

*Con mayor razón deberían dejar de utilizarse imágenes como “Divorcio” o como “Elegir entre el padre y la madre”. Es ésta una variante especialmente engañosa con trampa emocional incluida, y es secundario si se usa intencionadamente o no. Por cierto, sería revelador que quienes utilizan estas expresiones aclarasen a quién su subconsciente apunta como “marido” o como “padre”, y a quien señala como “esposa” o como “madre”.
Sencillamente, no hubo nada que se asemejase lo más mínimo a un matrimonio o a unión consentida alguna, no ya por amor sino tampoco por amistad ni por vecindad ni por interés mutuo ni por pacto ni por algún otro motivo más o menos aceptable. Puestos en este campo “semántico”, en realidad hubo una terrible prolongada violación que sigue perdurando pues el violador se quedó hace ya 301 años con la casa de la violada, y encima cada año se lleva la cosecha… Pero la situación toca a su fin… con la definitiva retirada/expulsión del violador.

*Ciertamente, “Cataluña no es Escocia”, en contra de lo que quisieran los partidarios de votar el 9-N y como sí afirman PP, PSOE y compañía. Pero ambas partes, “decisionistas” y “perpetuadores de la conquista”, esconden que en el año 1707 el Parlamento escocés acordó por 110 votos contra 67 (y con protestas en las calles) unirse libremente a Inglaterra, mientras que Cataluña fue sometida militarmente en 1714 y obligada a ser la parte productiva más importante de la nueva entidad política que se acabó imponiendo por extensión del Reino de Castilla (y, paralelamente, por destrucción de la Monarquía Hispánica y, con ello, negando de raíz toda posibilidad de federalismo). Así la p-cM se aseguró el sustento económico decisivo del Estado Español que comenzó a construir tras 1714, garantizándose por la fuerza la financiación extraída a los últimos conquistados, que, lógicamente, fueron los Reinos-Estados que tenían una historia y una personalidad más fuerte, habiendo formado incluso una Confederación de Reinos. Y así fueron cayendo Valencia en 1707, Cataluña en 1714 y, finalmente, Mallorca en 1715 (por cierto, resulta “curioso” que estas tres “comunidades autónomas” sigan siendo hoy las que mayor déficit fiscal aportan “solidariamente” al mantenimiento del Estado Español y sus clientelas). El acuerdo “Reino de Inglaterra”-“Reino de Escocia” preveía la posibilidad de una futura separación. Por el contrario, el dominio impuesto por la p-cM se pretende incuestionable, y sus privilegios le exigen impedir la libertad de Cataluña… y de cualquier otra “Autonomía”.
Que “el Estado Español no es Gran Bretaña” (es decir, la otra cara de “Cataluña no es Escocia”) se manifiesta de otras maneras más sencillas y directas pero también reveladoras… cuando se cae en ello. Por ejemplo, en el deporte. El Estado Español prohíbe participar en campeonatos internacionales de otra manera que bajo el pabellón del “Reino de España”, y se reserva la exclusiva universal a fin de apuntalar en todo el planeta la imagen de la ficticia “España”. Y ello en deportes tanto de equipo como individuales. Las selecciones deportivas de Cataluña (y las de Euskadi, Galicia, Andalucía y otras) no pueden competir como tales en torneos internacionales, mientras que las de los componentes del Reino Unido, sí. Quizás el caso más claro sea el “Torneo de las Seis Naciones” de rugby, donde compiten precisamente Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales junto con Francia e Italia. Y ¿qué quedaría del “mundialmente reconocido deporte español de élite” si los deportistas catalanes actuasen bajo la bandera catalana, la cuatribarrada, la senyera? En pocas semanas el mundo aprendería a situar Cataluña en el mapamundi, y descubriría que la muy reconocida Barcelona es su capital.
Y el ejemplo definitivamente esclarecedor de que el Estado Español es en realidad una prisión de naciones son las elecciones europeas. Cada componente de la Gran Bretaña es una circunscripción que tiene su propia cuota de representantes. En cambio, el Estado Español no sólo es una única circunscripción sino que además aparece con un único idioma: el tramposamente llamado “español” cuando en realidad debería ser denominado “castellano” puesto que en el innegablemente existente Estado Español se hablan cuatro lenguas españolas importantes: euskera, galego y català además del castellano. Es más: la p-cM ha bloqueado en diferentes ocasiones que el catalán fuese reconocido como lengua de la Comunidad Europea.

2.- PERSPECTIVAS A PRECISAR PARA CONSTRUIR LA VÍA MÁS ADECUADA PARA QUE EL PUEBLO DE CATALUÑA RECUPERE SU INDEPENDENCIA
 
*DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN
En contra de lo que se suele decir, el “Derecho de autodeterminación” es una vía posible a seguir por el pueblo catalán… aunque probablemente no sea el camino más adecuado. Ocurre que desde la Carta de las Naciones Unidas de 1945 (arts. 1 y 55), el “Derecho de autodeterminación” no sólo es aplicable a los procesos de independencia de ex-colonias sino también a cualquier pueblo que cumpla los tres criterios mínimos (población permanente, territorio determinado y autoridad política propia) que definen a un Estado, requisitos que Cataluña cumple (con los por ahora inevitables límites que impone precisamente la p-cM). El derecho de autodeterminación es un derecho fundamental y universal de todos los pueblos vigente a partir de 1945 en Derecho Internacional, y expresamente proclamado en el artículo 1 de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966, y vigentes desde 1976. Esta vía podría, pues, ser perfectamente seguida por el pueblo catalán y por sus actuales dirigentes.
Pero a pesar de que 1) la Carta de las Naciones Unidas y los Pactos Internacionales mencionados atribuyen dicho derecho de autodeterminación a los pueblos y no a los Estados y, por lo tanto, nadie podría negárselo a Cataluña, y 2) el Parlamento de Cataluña aprobó el 12 de diciembre de 1989 la resolución 98/III que establece que “el Parlamento de Cataluña manifiesta que el acatamiento del marco institucional vigente, resultado del proceso de transición de la dictadura a la democracia, no significa la renuncia del pueblo catalán al derecho de autodeterminación tal como establecen los principios de los organismos internacionales y se traduce del preámbulo del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1979.”, considero que el derecho a la autodeterminación no es la mejor vía a seguir. ¿Por qué? Pues porque llevaría al nacimiento de un nuevo Estado dando así a entender que dicho Estado no habría existido antes. Y éste no es en absoluto el caso de Cataluña.

*RESTITUCIÓN
Restitución de Cataluña como Estado Europeo. Es lo que formula ALBERT PONT en su importantísimo libro DELENDA EST HIPANIA. Tot alló que Espanya ens amaga sobre la independència de Cataluña (Viena Edicions, 2012). Es significativo el subtítulo de la versión castellana: ESCUCHA, SEFARAD. Las razones que llevaron a la independencia de Cataluña (Ediciones Invisibles, 2013). En setiembre de 2013 los complementó publicando ADDENDUM. L’endemà de la independencia (Viena Edicions), donde aborda con bastante detalle las negociones que tendrán que realizarse entre el Gobierno de la Cataluña independiente y el Gobierno de lo que quede del Estado Español. Y quiero subrayar cuatro aspectos que prácticamente nunca se mencionan, ni siquiera por parte de los soberanistas.
Uno: que Cataluña recupere su subjetividad internacional como estado independiente debería significar, y de hecho implicará, la disolución del Estado Español. La razón es muy sencilla: el Estado Español es ilegítimo de nacimiento. La razón es clara pero silenciada… también por los líderes políticos catalanes: el Estado Español se basó y se sigue basando en una ocupación militar, en una larga represión brutal (periódicamente renovada) y en una opresión y en una discriminación aún más prolongadas, puesto que continúan en la actualidad. A resaltar que nunca antes de 1714 (y probablemente tampoco después) un reino cristiano se había comportado de esta feroz manera contra otro reino cristiano. Y al parecer, nunca antes los vencedores habían prohibido a los vencidos incluso emplear su lengua propia vernácula…
Dos: la Cataluña independiente tendrá que asumir una parte no sólo del pasivo del Estado Español (que es lo que se suele subrayar, empezando por una parte de la enorme deuda externa generada por el despilfarro y la incompetencia de la p-cM; ver más adelante) sino también de su activo. Esto significa, poniendo un ejemplo chocante, que entre un 16 y un 21 por ciento del ejército del Estado Español debería pasar a manos del nuevo Gobierno catalán independiente. Lo mismo ocurrirá con los edificios de propiedad del Estado Español que están en territorio catalán, y esto explica que, de manera ilegal, la p-cM se los esté vendiendo apresuradamente (además, a bajo precio y a amigotes de la propia p-cM). La p-cM aplica aquello de “coge el dinero y corre” completado con “y, para mayor recochineo, retén la propiedad privada ”.
Tres: el Gobierno de Madrid sigue siendo responsable de todos los ciudadanos españoles y, en consecuencia, también continúa siéndolo de “los ciudadanos españoles que habitan en territorio catalán”. Luego tiene la obligación (aunque cumpliéndola asfixiando todo lo que puede a la Generalitat y haciéndola estar constantemente arrodillada pendiente de si la p-cM cumple o no sus compromisos y de en qué porcentaje los cubre, además esperando para hacer las transferencias de fondos a que sea el último segundo del día límite, sin contestar ni uno solo de los 23 puntos urgentes que Mas entregó a Rajoy en su visita de junio pasado, etc.) de garantizar el pago de salarios a los funcionarios, de pensiones, etc. Y sólo tiene una manera de liberarse de estas obligaciones: aceptando que “los ciudadanos españoles en territorio catalán” dejen de serlo, es decir, precisamente reconociendo la independencia de Cataluña.
Y cuatro (por ahora): por los anteriores tres aspectos y por muchos más, leyendo los libros de ALBERT PONT se llega a la clara conclusión de que (dando por sentado que Madrid no puede mover un tanque o un avión sin permiso de Bruselas y de la OTAN) la p-cM no tiene nada a hacer para evitar la independencia de Cataluña… si en la propia Cataluña no se echa marcha atrás. Esto explica que las únicas “ofertas de diálogo” y “propuestas de solución” que llegan de “la capital del Reino” además de la asfixia financiera, sean profecías apocalípticas, amenazas, prohibiciones, montajes policiacos calumniosos y guerra sucia, despliegues de “las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”, y otras “seducciones” por el estilo.

*DEVOLUCIÓN
Es lo que plantea el grupo PATRIOTES PER LA DEVOLUCIÓ. De su web http://devolucio.cat  extraigo (y traduzco) las siguientes explicaciones:
“Devolución a la Nación Catalana de nuestras Constituciones. Devolución es la acción de restituir algo a alguien que ya lo había poseído. Es, por tanto, la acción de devolver a toda la nación sus Leyes y Libertades, que le fueron arrancadas por la fuerza.
El Parlamento catalán, máxima institución depositaria de la soberanía catalana, es quien ha de proclamar la plena vigencia de las Constituciones de Cataluña. Esto es la Devolución: la acción de tornar la legitimidad y la soberanía a la nación.
La Devolución es la manera óptima de Declaración Unilateral de Independencia (DUI), entendida y aceptada internacionalmente. La comunidad internacional no puede negarse a reconocer a un estado que ya ha existido como tal.
Cualquier otra forma de actuar sería situarse dentro de la legalidad española. Parecería ser que unos españoles de la zona de Cataluña, descontentos con el trato recibido por su gobierno legítimo, separarían cuatro provincias rebeldes que constituirían un nuevo estado. Y, en consecuencia, aceptar este estado de nueva creación significaría: 1) renunciar a todos los derechos históricos y a los territorios catalanes que no fuesen las cuatro provincias citadas; 2) renunciar a los tratados internacionales que fijaban las fronteras de la Nación Catalana; 3) renunciar al Pacto de Génova de 1705, que comprometió a Inglaterra en la defensa de Cataluña; 4) renunciar al derecho a reclamar la anulación de tratados internacionales ilegales, como el de los Pirineos (1659) o el de Utrecht (1713); 5) renunciar al legítimo derecho de reclamar indemnizaciones por el trato legal y fiscal recibido los últimos trescientos años.
Luego la devolución de les Constituciones de Cataluña es la independencia sin ninguna renuncia.”.

*En realidad, en cuanto a contenido considero que la mejor vía sería alguno (o su síntesis) de los recién mencionados enfoques RESTITUCIÓN y/o DEVOLUCIÓN o de otros términos que serían variantes con significados similares (a redactar): “RECUPERAR” o “RECOBRAR” o “RESTABLECER” o….

*¿Y la DECLARACIÓN (UNILATERAL) DE INDEPENDENCIA?
Por un lado, me parece totalmente innecesario utilizar el calificativo “UNILATERAL”. Todo pueblo que está en proceso de independizarse, en un momento u otro tiene que declararlo formal y explícitamente, y tiene que hacerlo por sí solo, es decir, unilateralmente, y no puede hacerlo “bilateralmente”, es decir, junto con los representantes del Estado al que estaba sometido y que, claro está, hasta el último instante se opone a su independencia por todos los medios.
Por otro lado, la DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA, formulada con todo el rigor formal, jurídico y diplomático, tiene la función de indicar al mundo que el proceso ha llegado a su fase decisiva, es decir, que culmina en la etapa de los hechos consumados y que, en consecuencia, cada estado ya existente queda emplazado a decidir cómo se sitúa en relación al nuevo Estado o, mejor en este caso, respecto del antiguo Estado Catalán restituido.
En particular, ningún estado actual va a explicitar por adelantado que tiene la intención de reconocer a la Cataluña independiente, cosa que irritaría considerablemente al Estado Español, que aún ocupa un sitio “en el concierto mundial de las naciones” (y ahora en el Consejo de Seguridad de la ONU) y que, por lo tanto, bastante puede fastidiar mientras exista. Está claro que mientras no se llegue a la proclamación pública y mundial de la reaparición de la Cataluña independiente, los estados ya existentes –en particular, los europeos- respetarán el status quo, es decir, no van a anunciar previamente que van a dar el visto bueno a la Cataluña soberana.

*¿HABRÁ NEGOCIACIÓN DE LOS-REPRESENTANTES-DE-LA-CATALUÑA-EN-PROCESO-DE-INDEPENDENCIA CON LOS-REPRESENTANTES-DEL-ESTADO-ESPAÑOL?
Con lo (poco) que sé hasta ahora, creo que sí. Pero quede claro que la negociación que aquí señalo no tiene nada que ver con las conversaciones que proponen los pocos partidarios que hay (por lo menos, públicamente) de la llamada “Tercera Vía” cara a una reforma federalizante de la Constitución española, “cosa” que también el PSOE se acuerda ahora de proponer (“¡A buena hora, calzas verdes!”)… y a la que, de todas formas, el PP se opone.
La negociación sobre el reparto de pasivos y de activos entre la Cataluña independiente y lo que quede del Estado Español, parece inevitable y necesaria. Y si lo es, entonces cuanto antes empiece, mejor, pues así será menor el coste para ambas partes, y a las dos les irá mejor internacionalmente. El empecinamiento de la p-cM en mantener su poder, sus privilegios y su guerra sucia (añadido a su incompetencia y a su desbordante corrupción; adelanto que la corrupción en Catalunya es un subproducto de 1714, y que la del clan Pujol es sólo un derivado-complemento de la corrupción de la p-cM, y también un instrumento de control, complicidad y, en caso necesario –como cuando el apéndice autonomista del Estado Español en Cataluña se declara independentista- de presión y chantaje), está irritando cada vez más a numerosos Estados y a Organismos internacionales. Hay un creciente malestar contra la p-cM que se expresa en la proliferación de Editoriales de medios de comunicación importantes que presionan a Rajoy para que abandone su inmovilismo y ofrezca a Mas cartas para la negociación.
De hecho, los centros financieros y los Gobiernos importantes saben que sin el dinero que la p-cM saca cada año de Cataluña (entre los ocho mil y pico oficialmente reconocidos -8.455 millones de euros según hizo público el Gobierno de Madrid el 23 de julio de este año- y los dieciséis mil millones -o más- reales), el Gobierno del “Reino de España” entraría en bancarrota (¡de nuevo! Y van… ¿cuántas? ¿13?) con el consiguiente riesgo de hundir el euro.
El pueblo de Cataluña y los líderes políticos que se han montado en su movilización, deben tener muy presente que si el proceso actual no culmina en la independencia de Cataluña, el retroceso en todos los campos de la vida de la-Cataluña-debilitada-y-de-nuevo-presa-del-Estado-Español no será a los años ochenta o noventa sino a las décadas de los sesenta o setenta (y espero no equivocarme descartando que pueda ser a los años 30 ó 40, y menos a los años 20 ó 30 del siglo XVIII). Los mantenedores de la opresión del pueblo catalán insisten en los enormes riesgos que implicará la independencia de Cataluña. Pero silencian que muchísimo mayores serían los costes para Cataluña y los catalanes caso de seguir sometidos a la p-cM.
Tras la muerte de Franco en 1975, Cataluña ha hecho el enésimo generoso esfuerzo (sumado a los muchos efectuados en los siglos anteriores dentro de la Monarquía Hispánica o “de las Españas”) para que hubiese “un encaje”, es decir, una cierta convivencia, respetuosa y digna, entre las diferentes naciones que conforman la “España (supuestamente) democrática”. Pero la p-cM ha persistido en su política de querer imponer Castilla por toda “la piel de toro”, ignorando e incluso desprestigiando no sólo la “solidaridad” fiscal sino todo lo proveniente de “la periferia”, especialmente si de Cataluña, y fomentando el anti-catalanismo popular de manera tan irracional y cegata que considero que únicamente se puede comenzar a entender teniendo en cuenta la multicentenaria clave interpretativa que ofrezco en este texto.
Sólo en el campo financiero, resulta que desde 1986 el Estado Español ha expoliado a Cataluña unos 300.000 millones de euros acumulados. Para hacerse una idea de las transformaciones que hubiese podido significar esta enorme cantidad de dinero, puede ser ilustrativo recordar que, tras la II Guerra Mundial, el famoso Plan Marshall impulsado por los USA aportó en cuatro años (de 1948 a 1952) 13.000 millones de dólares de la época para la reconstrucción económica de la Europa Occidental destrozada por la guerra. Estos 13.000 millones fueron repartidos entre 16 países de dicha zona más Turquía. Al acabar el Plan, todos ellos –excepto Alemania Federal- habían recuperado los niveles económicos anteriores a la guerra.
Por lo que he encontrado en algún artículo, parece que los “13.000 millones de dólares de la época del Plan Marshall” corresponden a unos 58.000 millones de euros de ahora. Y que en 25 años la Comunidad Económica Europea ha aportado netos al Estado Español unos 88.000 millones de euros. O sea que la p-cM ha extraído de Cataluña por lo menos el triple de lo que le ha aportado la Comunidad Europa, y “más de cinco Plan Marshall aplicados única y exclusivamente a impulsar la prosperidad y desarrollo del Reino de España”.
¿Qué ha hecho la p-cM con lo recibido de la Comunidad Europea y con lo expoliado a Cataluña (y -habría que añadir- a la Comunidad Valenciana y a las Islas Baleares; por cierto, la “solidaridad” de la Comunidad de Madrid es otra película totalmente distinta, resultado del escandaloso y prevaricador uso que la p-cM hace del “efecto capitalidad”)? La p-cM ha sido incapaz de hacer otra cosa que aparentar ser una potencia mundial (el ejército español es uno de los que tiene más efectivos fuera de sus fronteras), que empeñarse en situar Madrid como la ciudad financiera del mundo occidental (proyecto fallido, ya que los quince grandes rascacielos previstos quedaron reducidos a las cuatro Torres de la Castellana, encima infrautilizadas a pesar de los apoyos recibidos) y como eterna candidata a sede olímpica, que despilfarrar en gastos suntuarios (AVEs sin viajeros, aeropuertos sin aviones, etc.),…, y que comprar la dependencia subsidiada (y con ella la adhesión) de decenas de millones de sus ciudadanos-súbditos, víctimas pero votantes: los españoles asimilados. Se puede decir que el máximo “logro” de la p-cM para “el pueblo español” ha sido conseguir que la tasa de paro no sea mayor del 25% (60% juvenil).
Todo esto Y MUCHO MÁS (¿tendrá lo-que-quede-del-Estado-Español que renunciar a la bandera que en 1795 plagió/robó a la Nación Catalana a fin de tapar/apropiarse de la bandera catalana que estaba en los cinco continentes?) deberá ser incluido en las negociaciones entre “el Gobierno del Reino de España” y los dirigentes de la “Cataluña en proceso de Restauración”.
¿Le extraña a alguien que la p-cM esté aterrorizada con el proceso catalán y que sólo sea capaz de lanzar amenazas?
Por el contrario, en Catalunya el pueblo SABE-SIENTE-INTUYE-VIVE que habiendo sido capaz de resistir hasta ahora, al quitarse de encima la pesadísima losa que ha soportado 300 años no tendrá dificultad alguna en construir su propio camino… además, cantando y faenando como ahora se está manifestando masivamente: en catalán. Y ello dentro o fuera de la Comunidad Europea (que no de Europa, donde Cataluña siempre ha estado gracias al Mediterráneo y a su usurpada flota), con euro o con peseta o con ducats (o con monedas sociales), etc.

Lo que debe quedar muy claro es que el enorme esfuerzo multifacético hecho en vano por Cataluña en los recientes casi 40 años para sentirse aceptada (con su real historia, sus diferencias y sus especificidades) en el “Reino de España”, ha sido el último.

Alea jacta est. O como muy bien resume Albert Pont en el título de su libro: DELENDA EST HISPANIA. Y esto no depende sólo de lo que haga Cataluña sino que será la cristalización de lo que la p-cM (y quienes han aceptado su ordeno-y-mando) ha sembrado durante (más de) tres siglos…

Lluís Botinas                Barcelona              Texto acabado de pulir el 2-12-2014

NOTA ACLARATORIA: Declaro que lo que me interesa es la verdad. Esto significa que, por encima del componente “sentimientos”, estoy dispuesto a hacer todas las correcciones, matizaciones, etc. que se me indique… y que, tras discutirlas, considere ciertas o más cercanas a la verdad.

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