El PP tiene razón: “Cataluña no es Escocia”

Por una vez, el PP y otros tienen razón:
“Cataluña no es Escocia”

Pero los independentistas esconden las cualitativas diferencias

A tres semanas de que el 18 de setiembre se celebre el referéndum sobre la independencia de Escocia (cuyo resultado, por cierto, será vinculante), anoche tuvo lugar un debate entre el Ministro Principal escocés, Alex Salmond, y el unionista Alistair Darling, exministro laborista líder de la campaña ‘Better together’ (‘Mejor juntos’). Este debate ha relanzado el argumento de “los unionistas del Reino de España” según el cual “Cataluña no es Escocia”.

Pero más les convendría que sí lo fuese, ya que la diferencia muestra con claridad los procesos total y cualitativamente diferentes que llevaron al nacimiento del Reino Unido por un lado, y al del Reino de España por otro: relativamente libre el primero, totalmente violento el segundo.

En efecto, el Parlamento escocés aprobó unirse a Inglaterra el 16 de enero de 1707 por una mayoría de 110 votos contra 67. Por tanto, fue una decisión política tomada libremente… aunque con una considerable oposición dentro del Parlamento y con importantes protestas populares en las calles. Aquel acuerdo de unión ya incluía la posibilidad de una futura separación.

En cambio, una vez terminada la Guerra de Sucesión en abril de 1713 con el Tratado de Utrecht (donde Inglaterra traiciona el Pacto de Génova firmado en 1705 con los embajadores del Principado de Cataluña), en 1714 el Principado de Cataluña (habiendo salido tiempo antes de su territorio tanto la emperatriz como las tropas inglesas y austriacas) fue derrotado militarmente por el Reino de Castilla gracias al decisivo apoyo de numerosas tropas del Reino de Francia.

Así, tras la capitulación (que no rendición) de Barcelona el 11 de setiembre de 1714 después de casi 14 meses de sitio, los ejércitos castellanos acabaron de ocupar Cataluña desencadenando una represión brutal (una treintena registrada de pueblos incendiados totalmente y de ciudades parcialmente, hombres diezmados –es decir, asesinados arbitrariamente uno de cada diez-, sucesivas prohibiciones de la lengua catalana incluso en las lápidas mortuorias, cierre de Universidades,…), una explotación económica brutal con un enorme incremento de la fiscalidad, etc.

Es decir, la construcción del actual Estado Español empieza en 1714, pues antes sencillamente no existía, y, por ejemplo, un catalán era un extranjero en Castilla y viceversa. Lo que había era el Estado Castellano extendiéndose militarmente por crecientes zonas que fueron conquistadas… y asimiladas. Luego en el Derecho Internacional de entonces (y más debería ser en el actual), el Estado Español es ilegal de nacimiento puesto que se basa en una conquista militar y en la subsiguiente ocupación masiva, represión brutal y ejercicio del no reconocido “derecho de conquista”.

Así, pues, efectivamente “Cataluña no es Escocia”. Ni el Estado Español es el Reino Unido.

Por esto Londres y Edimburgo negocian y llegan a un acuerdo político entre ambos gobiernos para celebrar un referéndum vinculante de independencia el 18 de setiembre.

Por el contrario, el Estado Español reacciona sin ni siquiera llegar a concebir que un pueblo sometido a genocidio desde hace 300 años no haya sido ni exterminado ni asimilado y que, por el contrario, se atreva a ponerse en marcha resuelto a ejercer la capacidad de decidir su propio camino y, por lo tanto, de recuperar su existencia de nuevo como Estado Europeo independiente.

Lluís Botinas                     Barcelona, 26 de agosto de 2014

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