VENEZUELA COMO ESPEJO

VENEZUELA COMO ESPEJO

Los opresores de aquí celebran la libertad allí
de quienes en 1821 se liberaron… ¡precisamente de ellos!

Desde la noche del 6 al 7 de diciembre de 2015, y casi a coro, los dirigentes políticos del Estado-Español están diciendo frases del tipo: “Felicitamos a los venezolanos por haber recobrado la libertad tras 16 años de chavismo”.

Para quienes, viviendo bajo el Estado-Español (o sea, los estadoespañoles), no estamos cegados tras siglos de sometimiento, ver a los representantes actuales o próximos de la parasitaria-camarilla-de-Madrid/Estado-Español (p-cM/EE) felicitar a una parte de los habitantes de Venezuela por “recuperar la libertad” frente al gobierno de Venezuela surgido de las elecciones del 2013, es de un cinismo o de un .…………………… (ponga Usted mismo el adjetivo, lector) sorprendente que raya en la burla sangrienta o en ……………………… (ídem).

En efecto, estos partidos que tanto se alegran hoy por “la libertad de Venezuela” están negando también hoy la libertad de Cataluña, y son los continuadores de quienes se la arrebataron destruyendo el Principado de Catalunya en 1714. Es oportuno preguntarles ahora -y seguir haciéndolo hasta que se vean obligados a contestar- la pregunta: “Oigan, disculpen: USTEDES, ¿POR QUÉ NO CELEBRAN SU VICTORIA DEL 11 DE SETIEMBRE?”. Y ello mientras sí celebran un 12 de octubre cuando no les queda nada de lo que usurparon y se apropiaron… incluida la propia Venezuela.

Claro que 301 años no es lo mismo que 16 años, y que tener “la cosa” a 7.000 Km. no es lo mismo que tenerla a menos de 600 Km…. o en casa. Y esto incide profundamente tanto en los actuales estadoespañoles como en los propios catalanes de hoy.

En los actuales estadoespañoles: la p-cM/EE lleva tres siglos ejerciendo el poder genocida que les dio su sangrienta victoria de 1707 en Valencia y Aragón, de 1714 en Cataluña y de 1715 en Mallorca sobre la Nación Catalana. Así se ha ido configurando en la gran mayoría de estadoespañoles una uniformadora visión castellanocéntrica, por lo que incluso apoya la impune prepotencia asimiladora de la p-cM/EE. Por esto la p-cM/EE puede hablar estilo “ordeno-y-mando” y actuar como vencedores incuestionados e incuestionables. Ello les lleva a apropiarse de manera automática, que ya consideran natural, de todo lo que de positivo hacen, por un lado, sus asimilados, y, por otro lado, sus sometidos. Sistemáticamente el Estado-Español roba… pero roba no sólo dinero sino historia, territorios, conquistas, espiritualidad, cultura, arte, éxitos deportivos y de todo tipo, etc. Y lo más grave de todo: el estado-español ROBA LA LIBERTAD. Pero la p-cM/EE tiene tan interiorizada su superioridad multicentenaria (porque si en la Nación Catalana la ocupación dura tres siglos, lleva varios siglos más en León, Galicia y otras partes y poblaciones, incluida la castellana) que, sin sonrojarse, puede felicitar la libertad de unos venezolanos ante otros venezolanos, mientras sigue prohibiéndosela a los catalanes ante ella misma, que es una nación dominante de matriz totalmente diferente a la catalana. Y parece no darse ni cuenta de lo contradictorio de su conducta y de lo hiriente que resulta.

En los propios catalanes de hoy: llevan tres siglos de represión brutal, de persecución sistemática, de “Hay que bombardear Barcelona cada 50 años” (en realidad, menos), de sucesivos exilios, de “divide y vencerás”, de corrupción social introducida en 1714 por el Reino de Castilla en el Principado de Catalunya (y en toda la Nación Catalana), de control permanente, etc., es decir, de lo que se resume en la palabra aún tabú GENOCIDIO. Esto ha hecho que, de manera paralela pero opuesta, se haya generado no sólo una enorme falta de autoestima personal y colectiva-nacional, sino que se ha creado también un bastante generalizado autoodio (Albert Rivera es probablemente el caso más rutilante en la actualidad, pero todos conocemos personas que padecen autoodio… aunque algunas parecen disfrutarlo). Esto impide que, por ahora, pueda formularse la pregunta clave: ¿SOMOS LIBRES LOS CATALANES?

Y que esta situación tricentenaria de opresión de Cataluña ha alcanzado un avanzado nivel de genocidio quedaría demostrado (((a desarrollar en una próxima LA GOTA CATALANA))) por lo que ocurriría si un castellano (o, más en general, un no-catalán que pertenezca a una nación libre con estado propio) viviese de repente 12 horas tal como vive hoy en día un catalán. Si reaccionase hacia su interior: enfermaría hasta morir, se volvería drogadicto, enloquecería o se suicidaría. Y si reaccionase hacia el exterior: empezaría a matar a los extranjeros con que se cruzase por la calle, se volvería terrorista selectivo o, como mínimo-mínimo-mínimo-mínimo-mínimo, se volvería independentista.

Pero lo que hace aún más grave la realidad camuflada de las consecuencias de estos 300 años de genocidio es que análoga reacción tendría un catalán que viajase en el tiempo al día de hoy desde el 10 de setiembre de 1714. ¿Por qué? Pues porque entonces formaba parte de un pueblo que –al revés de lo que ha inculcado y sigue imponiendo la p-cM/EE- tenía su propio Estado independiente y que conscientemente se sabía libre y luchaba hasta la muerte por seguir siéndolo. El jurista nacido (1917) y muerto (1978) en Madrid FRANCISCO ELÍAS DE TEJADA lo expresó así: «(…) es que las libertades eran tan catalanas, tan entrañadas en el alma colectiva, tan peculiares, que solamente las gentes de Cataluña podían entenderlas y guardarlas.» (Historia del pensamiento político catalán, Sevilla, 1963).

Este entreno tricentenario en sojuzgar subyace y explica la conducta de Rajoy (como representante mayor hoy de la p-cM/EE). Por ejemplo, que afirmase el 5 de diciembre “No se están tomando decisiones contra los intereses de Cataluña”, mostrándose impúdicamente una vez más como quien (al igual que todos los demás mandamases de Madrid/Estado-Español) tiene el poder para decidir cuáles son “los intereses de los catalanes” y qué va en nuestro favor y qué va en nuestra contra. Y que suelte a continuación: “Mientras yo sea presidente, con la unidad de España no se juega. No me dedico a la política para que se rompa mi país”, “olvidando” que “la unidad de España” significa el genocidio de Cataluña (y genocidio de otros… aunque parece que ya no se enteran porque han sido asimilados), y que “su país”, el Estado-Español, se construyó destruyendo el nuestro: el Principado de Catalunya.

Y esto explica también -tomando otro ejemplo de los miles que ofrece la realidad inmediata cada día- las afirmaciones de Jesús Posada, presidente del Congreso, en su discurso del “Día de la Constitución Española de 1978”. Con igual impudicia, se permitió calificar como “insólito propósito” que Cataluña quiera recuperar su libertad. Y a continuación afirmó, refiriéndose a los catalanes, “que nuestro proyecto es también el suyo, que sus aspiraciones y anhelos tienen cabida en España, y que deseamos, fervientemente, que sigamos unidos pues España, sin Cataluña, no sería España”. Pero en realidad, nunca ha habido “proyecto común” sino plan castellano/estado-españolense impuesto precisamente aplastando la libertad y las “aspiraciones y anhelos” de Cataluña, ni tampoco hemos tenido otra “unión” distinta a la unión que hay entre el preso y su carcelero.

Pero en lo que Posada sí tiene razón en que “España, sin Cataluña, no sería España”. En efecto, en cuanto Cataluña recupere su libertad, el Estado-Español comenzará su descomposición. ¿Por qué? Por la profunda razón que el Estado Español se empezó a construir en 1714, justamente tras la victoria sobre Cataluña, columna vertebral de la Nación Catalana, y para subsistir el Estado-Español precisa perpetuar nuestro sometimiento. Por el contrario, “Catalunya sin España”, es decir, Cataluña liberada de la gran losa Estado-Español no sólo subsistirá sino que será cinco o diez o más veces Cataluña. Además, si re-enlaza con el glorioso pasado histórico que nos fue expoliado, la Catalunya-de-nuevo-libre será cualitativamente distinta de lo que sería la simple ampliación de la actual España Nor-oriental independizaada.

Hay que recordar a Rajoy, a Posadas y a todos los estadoespañolistas (sean de derechas, de izquierdas, de extrema izquierda, de extrema derecha, universalistas, cosmopolitas, ni-fu-ni-fa, o…) que el Himno de Catalunya, “Els Segadors”, sí tiene letra, y que cuando afirma Endarrera aquesta gent tan ufana i tan superba! (¡Atrás esta gente tan ufana y tan soberbia!) y Que tremoli l’enemic en veient la nostra ensenya (Que tiemble el enemigo al ver nuestra enseña) se refiere precisamente a ellos, a sus antepasados y a sus seguidores (aunque sean nacidos en Cataluña). Y tiene claro desde el inicio que Catalunya, triomfant, tornarà a ser rica i plena! (Cataluña, triunfante, ¡volverá a ser rica y llena!).

Y, por cierto, todo esto (y más) también hay que recordárselo a los actuales dirigentes del proceso.

Lluís Botinas        Barcelona, 10 de diciembre de 2015