Situar Mas, la CUP y todo el proceso en una perspectiva histórica más amplia

Invito a situar el papel de Artur Mas, la discusión con la CUP y todo el proceso en la perspectiva más amplia que proporciona recordar que perdimos la libertad en 1714, que llevamos 301 años sometidos y que ahora tenemos una gran oportunidad para recuperar la libertad respecto de los mandamases de Madrid. Tener muy presente esto es importante para situar que:

1.-La Generalitat fue destruida en 1714. La Generalitat restaurada en 1977 lo fue no como organismo de gobierno propiamente catalán sino sólo como una parte componente del “gobierno del Estado Español sobre las cuatro provincias catalanas”, y el Presidente de la Generalitat todavía hoy en día tendría que ser tan sólo (como lo son todos los demás “Presidentes de las Comunidades Autónomas”) una expresión del poder de Madrid en Cataluña. No es de extrañar que el centro considere a Mas un rebelde y un traidor, y que quiera juzgarlo. (Y, por cierto, habría que tener presente que también se le considera un traidor desde la Diagonal hacia arriba). Presionado por las movilizaciones, Mas está dirigiendo la transformación de la Generalitat de apéndice castellano a algo que sea un utensilio exclusivamente catalán… que los catalanes tenemos que llenar de contenido catalán (y no de contenido castellano disfrazado de catalán). Además, si como consecuencia del sometimiento hasta ahora de la Generalitat al “Estado Español”, no salieran cada año entre 7 mil y 16 mil millones de euros de Cataluña hacia Madrid (o, de manera más sencilla y entendible, si cada día no viajase un AVE desde la estación de Sants hacia la de Atocha cargado con entre 20 y 44 millones de euros para regresar vacío), “Mas el recortador” no hubiera tenido que hacer recortes (como, por otras razones, no ha hecho Urkullu en Euskadi)… aunque seguramente la actuación de Mas hubiera estado igualmente influida por su ideología… actual.

2.-La corrupción en Cataluña la introdujo en 1714 “el Reino de Castilla” al destruir el Estado Catalán y todas sus instituciones, como el derecho catalán y las formas de gobierno catalanas, que eran cualitativamente diferentes del derecho y de las formas de gobierno castellanas (cosa que hoy o bien se ignora o bien se esconde, pero que habría que recuperar a fin de evitar que la Cataluña independiente sea “Castilla versión en catalán”). Entre otras “cosas”, los invasores eliminaron la designación de cargos por insaculación: el nombre de cada una de las personas cualificadas para el cargo a escoger se escribía en un papel y se introducía en un saco (de ahí “insaculación”); una mano inocente infantil extraía un papel y ésta era la persona elegida; el tiempo de ejercicio del cargo estaba prefijado y era corto (un año en los cargos municipales y del Consell de Cent; tres años en la Generalitat); la fecha de elección de cada cargo era fija coincidiendo con el día de determinado Santo (así la elección de los miembros del Consell de Cent se celebraba el 30 de noviembre, Sant Andreu); cumplir con el cargo no comportaba remuneración alguna; había que pasar controles al terminar el ejercicio del cargo; y, además, la persona saliente no podía volver a ser insaculada hasta que transcurriesen varias insaculaciones. Este sistema era un antídoto contra la corrupción social que permite afirmar rotundamente que en el Principado de Cataluña no había corrupción social (aunque, claro está, la corrupción individual sí podía suceder a pesar de que el contexto la obstaculizase). Los victoriosos castellanos impusieron la forma castellana de designación de cargos: por el Rey, a dedo y vitalicios, lo que conforma un sistema que es la fuente de la corrupción social que impera en todo el “Estado Español” desde 1714, como ya antes imperaba en el Reino de Castilla (y este contexto colectivo a su vez facilita la corrupción individual). Luego la corrupción social ha sido y es una forma de gobierno castellana que también ha pesado durante 301 años sobre la sociedad catalana. A pesar de esto, todos los estudios recientes indican que la corrupción en Cataluña es menor que en el “Reino de España”.

Considero que con esta (resumida) perspectiva más amplia, se puede resituar mejor el papel de Mas. Y me parece lamentable que la CUP y otras personas y grupos honestos y combativos hayan puesto y continúen poniendo la lucha contra “Mas el recortador y el corrupto” por encima de la lucha por la libertad y la independencia AHORA de Cataluña rompiendo con (y todo) el “Estado Español”.

Aclaro que yo impulso incondicionalmente que Cataluña recupere la libertad respecto de Madrid. ¿Por qué “incondicionalmente”? Porque no pongo condiciones a Mas… pero tampoco a Junqueras… ni a la CUP… dado que sus respectivas propuestas de sociedad son cualitativamente diferentes de la sociedad en la que considero que realmente valdría la pena vivir. ¿Por qué “impulso”? Pues porque actúo cada día proponiendo y difundiendo los contenidos que considero significarían una mejora rápida y gratuita de la salud y de la vida de la población. Pero a pesar de que yo deseo muchísimos más cambios cualitativos, no pongo ninguno de estos cambios cualitativos (ni el más sencillo) como condición previa para lograr romper -cuando antes, mejor- la dependencia (terrible, por cierto, y unos y otros, allá y aquí, esconden que los catalanes estamos siendo genocidados desde 1714) respecto de Madrid, lo que por sí solo valoro (en nombre y en memoria de todos mis antepasados) como un importante cambio cualitativo.

Barcelona, 7-10-2015. Ampliada el 30-12-2015

Lluís Botinas