¿Por qué no celebran el 11 de Septiembre?

Ésta es la pregunta que, lo más rápidamente posible y por todos los canales y medios disponibles, invito a formular a quienes gobiernan desde Madrid, a los que forman parte de todos los centros de poder del Estado Español, a quienes dirigen las instituciones españolas de formación en todos los ámbitos (universitario y educativo en general, cultural, mediático, militar, diplomático, judicial, bancario, financiero, industrial, eclesiástico, sanitario, etc.), en resumen, a todos los que actualmente tienen parcelas de poder en el Reino de España. Cuanto mayor sea su parcela, más perentoria es la interpelación… y más importante su respuesta.

Tras cuatro años consecutivos de manifestaciones masivas en Barcelona el 11 de setiembre, casi todos los ciudadanos del Estado Español saben que tienen lugar con motivo del Día Nacional de Cataluña, que conmemora la derrota el 11 de setiembre de 1714 de las tropas y gremios armados catalanes. En grados distintos y con enfoques diferentes, todos los catalanes sabemos por quién fuimos derrotados en aquella fecha y que desde entonces Cataluña dejó de aparecer en los mapas.

Si nosotros perdimos es porque otros ganaron. ¿Quiénes fueron? Resulta que nadie celebra una victoria que cambió el mapa de la Península Ibérica… y, muy grave para nosotros, amenazó y amenaza la existencia del pueblo/nación/estado catalán.

Si los vencedores celebrasen públicamente su victoria, todos los actuales ciudadanos españoles sabrían que las tropas castellanas, aliadas con las francesas, vencieron tras un sitio a la ciudad de Barcelona que duró nada menos que 414 días (desde el 23 de julio del 1713 al día de la capitulación, que no rendición).

Las autoridades españolas celebran cada año un 12 de octubre que no les corresponde (entre otras razones porque no les queda ninguno de los territorios que a tal fecha se asocia) y en cambio silencian un 11 de setiembre del que arranca ni más ni menos que su actual situación privilegiada. ¿Acaso les avergüenza su victoria?

Me parece claro que la celebración oficial de la victoria del 11 de septiembre haría que todos los ciudadanos españoles entendieran que lo que los catalanes queremos es recuperar nuestra libertad 301 años después que nos fuese arrebatada. Y facilitaría que muchos de ellos apoyasen, o por lo menos respetasen, nuestra actual nueva marcha (“Hay que bombardear Barcelona cada 50 años”) a la independencia, condición necesaria para volver a ser libres. ¿Explica esto el silencio en este tema del, por otra parte, estridente y aparatoso Estado Español?

Barcelona, 17 de setiembre de 2015
Lluís Botinas <lagotacatalana@gmail.com>